8.7.09

Si tan solo supieras lo harto que estoy de ver como te haces pendeja todo el tiempo, justificando tu pereza con cualquier cantidad de excusas estúpidas, si no es una cosa, será otra cualquiera, lo que sea basta para no hacer algo, ahora es un resfriado, antes fué el dolor de espalda, antes de eso, la influenza, antes "el ajuste", antes de eso la tristeza, me pregunto ahora, ¿Cúanto durará este nuevo estado?, ¿Cúanto tiempo te tomará inventar o descubrir una nueva forma de evadirte?, yo no fumo, -tabaco al menos-, ¿Por qué habría de comprarte cigarros?, ¿Qué tiene que ver eso con la compra de pan?, ahora estás dormida, desparramando tus carnes sobre mi cama, que escena desagradable, desbordada como un huevo crudo sobre el colchón, esperando, no sé a qué, pero esperando, pensando quizá que las cosas se arreglarán para ti de un modo u otro, hasta ahora ha funcionado, ¿cierto?, siempre alguien que te ha tendido la mano, recuerda entonces aquel mal chiste de aquel que quería que Dios lo salvara, y aún cuando Él le mandó lanchas de rescate, helicopteros, salvavidas y muchas otras cosas, el decidió ahogarse, al morir y llegar al cielo, le pregunto a Dios ¿por qué no me salvaste?, nadie tiene porque ayudarte, uno lo hace por que quiere, pero es tan valido decir que no que hasta ahora solo espero que te des cuenta antes de que alguien lo haga, o de que todos lo hagan, como pasó con él, al grado de morir solo y triste en una casa gris y deprimente, dicen bien que aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla, esta es ahora, tu historia, ¿de verdad quieres repetirla?.
Ya llegaste, ahora quieres usar el baño, seguro me preguntarás por tus estúpidos cigarros, no los quise comprar, ¿y?

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